Apodérate es una sección con un enfoque educativo, dirigida al desarrollo de competencias ciudadanas.
Hay una relación muy estrecha entre la participación que requiere la Democracia y la información, el conocimiento y la conciencia que tengan sus ciudadanos sobre la sociedad y el mundo en que viven. Porque el Proyecto de Agenda Ciudadana quiere fomentar la participación activa de los ciudadanos en Puerto Rico, también promueve que éstos se apoderen de dichas informaciones y conocimientos para que desarrollen conciencia de la situación del país.
Aunque el concepto original de apoderarse implica el uso de la fuerza, la violencia o la ilegalidad, es decir, que implica apropiarse o tomar posesión mediante usurpación o irrupción, aquí lo usamos en sentido figurado. Apoderarse implica tomar posesión de algo que originalmente no se tenía y que se obtiene porque la persona lo reclama como suyo, como derecho o porque realmente le pertenece. En este sentido, apoderarse de conocimiento o información implica, más que el simple acto de tener lo que no tenía, es tomar posesión de aquello que le pertenece por derecho propio como ciudadano. Como tal, no puede hablarse de un ciudadano no informado. Por lo tanto, apoderarse del conocimiento es parte del proceso de convertirse en ciudadano (es decir, activo, participativo, aunque sea redundante). El concepto de apoderarse implica tomar posesión, apropiarse pero de algo que le pertenece por derecho.
Apoderarse es el primer paso hacia el desarrollo de competencias ciudadanas. Aprovechas las informaciones y enlaces que aparecerán en esta sección.
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AGENDA CIUDADANA 2012
Agenda Ciudadana (1era Parte)_web
Agenda Ciudadana (2da Parte)_web
Guía Ciudadana
Mira aquí la Agenda Ciudadana 2008 (íntegra)
Agenda Ciudadana (1era Parte)_web
Agenda Ciudadana (2da Parte)_web
Suplemento sobre Competencias Ciudadanas
Este suplemento desarrollado por CAPEDCOM y publicado por El Nuevo Día contiene una discusión e informaciones sobre lo que son las competencias ciudadanas enfocadas mayormente en escenarios educativos.
Accede al suplemento en formato PDF aquí:
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CONCEPTOS MEDULARES DE AGENDA CIUDADANA
Consenso:
Asentimiento o aprobación de todas las personas que componen una asociación o grupo sobre un asunto particular.
Participación:
Inclusión de la ciudadanía en la toma de decisiones de los asuntos que los afectan. La participación se da a diferentes niveles desde: estar informada, influenciar, planificar, evaluar, recomendar y auditar o pedir cuentas sobre el uso de los recursos públicos o la toma de decisiones sobre las prioridades o actividades del gobierno.
Transectorial:
El término trans significa más allá de o a través de. Para efectos de este evento quiere decir que los sectores se focalizarán y profundizarán en el tema más allá de sus intereses sectoriales, buscando consensos o acuerdos para la acción o la solución de problemas sobre los que tienen peritaje en bien del país y sus constituyentes.
Rendición de Cuentas:
Un espacio de interlocución o diálogo entre varios sectores que incluye los servidores públicos, la ciudadanía, los medios de comunicación, el sector privado, la academia, las organizaciones sin fines de lucro, las fundaciones y los sindicatos, entre otros.Tiene como finalidad generar transparencia, condiciones de confianza entre dichos sectores y garantizar el ejercicio del control social a la administración pública. Sirve como fuente para ajustar proyectos y planes de acción para su realización y obliga a que las acciones y decisiones de las todos los sectores sean justificadas.
AMBIENTE:
MEDIOAMBIENTE SUSTENTABLE:
Un medio ambiente es todo aquello que nos rodea y posibilita la vida con sus componentes físicos, químicos y biológicos. La sustentabilidad implica que hay que tomar decisiones sin sacrificar las posibilidades de las futuras generaciones reduciendo el impacto en los ecosistemas.Es un ambiente que es vital para toda forma de vida, donde el ser humano reconoce que tiene limitaciones y que por lo tanto debe actuar de acuerdo a esas limitaciones. Un país con un ambiente natural, habitado y sustentable es aquel en el que podamos cumplir con las necesidades esenciales de hoy sin comprometer las de futuras generaciones, a través de la educación, comenzando con la concienciación de que somos un sistema, para que podamos asumir individual y colectivamente los roles y responsabilidades que se generan de la conexión con nuestro entorno. Es garantizar un ambiente que perdure permanentemente mediante: su uso respetuoso, una visión de conservación, la reducción, renovación o reciclaje de desechos y el mejoramiento equitativo de la calidad de vida. Que el ser humano pueda alcanzar y logre su pleno potencial en armonía y felicidad.
DIAGNÓSTICO AMBIENTAL:
El Diagnóstico Ambiental está constituido por un conjunto de estudios, análisis y propuestas de actuación y seguimiento que abarcan el estado ambiental en todo el ámbito territorial local. Para que el Diagnóstico Ambiental no se reduzca a un mero inventario de datos sin valor operativo, se entiende que el proceso debe incluir una propuesta realista de acciones de mejora que resuelva los problemas diagnosticados y un sistema de parámetros que permitan su medición, control y seguimiento. La determinación clara y el liderazgo del proceso por parte de los representantes políticos, constituye un elemento esencial en su desarrollo. (Tomado de: http://www.ceda.org.ec/)
HUELLA ECOLÓGICA:
La huella ecológica es un indicador agregado definido como “el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáti- cos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida”. Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sustentabilidad.
EDUCACIÓN
Burocracia:
Organización administrativa que se fundamenta en la especialización de funciones. Se relaciona comúnmente con la excesiva presencia y papeleo, su complicación o su lentitud.
Centralización:
Se describe como la ubicación y toma de decisiones de los asuntos públicos en las oficinas centrales de los departamentos y secretarías del gobierno.
Descentralización:
Se describe como la distribución del poder y la toma de decisiones de los asuntos que afectan a la sociedad en los niveles intermedios, locales o comunitarios (regiones, municipios, escuelas, comunidad).
Despartidización:
Se define como la exclusión de la influencia de los partidos políticos sobre asuntos públicos que son de pertinencia de las sociedad en general.
Despolitización:
Para propósitos de AGENDA CIUDADANA se utilizó como sinónimo de despartidización; proponiendo excluir la política partidista de los asuntos públicos. Se entiende que la política o lo político forma parte y atraviesa toda la actividad humana y social, por lo que despolitizar sería prácticamente imposible.
Educación Formal:
Se refiere a la educación deliberada y planificada, en términos generales, se refiere al currículo que aprueba el gobierno y la enseñanza en la sala de clases. Este currículo define las competencias académicas, cognitivas, emocionales, relacionales que se ofrecen en un espacio educativo privado o público y que sigue los parámetros, contenidos y metodologías que este gobierno aprueba para toda la ciudadanía.
Constituyente Educativa:
Proceso nacional de reflexión por parte de la ciudadanía, que concluye con un evento que reúne representantes de todos los sectores del país para investigar, evaluar, analizar y proponer un proyecto educativo para el país, para un periodo específico. Dicho plan incluye las metas, el perfil, las acciones y estrategias que sintetizan la visión ciudadana.
Perfil del estudiante:
se refiere a las competencias, destrezas, habilidades y conocimientos básicos que la escuela y el sistema educativo deben garantizar a cada estudiante que se gradúa de cuarto año. Pueden ver El Nuevo Perfil del Estudiante Graduado de Escuela Superior de Puerto Rico en el portal creado por el Instituto de Política Educativa para el Desarrollo Comunitario (IPEDCo) de la Universidad del Sagrado Corazón en http://www.perfilpr.org/
FAMILIA:
Familias reconstruidas: Familias provenientes de un divorcio, en la cual uno o ambos cónyuges tienen hijos previos. El segundo caso es el modelo más complejo.
-Divorciado o divorciada que tiene hijos, y cuyo ex esposo o ex esposa se ha vuelto a emparejar.
-La más antigua es la que proviene tras la muerte de uno de los cónyuges, cuando el padre o la madre se vuelve a casar y aparece la figura del padrastro o madrastra.
Familias extendidas:
Son aquellas en las que se suman al grupo familiar primario otras personas que entran en la categoría de familiares: abuelos y abuelas, suegros y suegras, cuñados y cuñadas, tíos, tías, primos y primas, sobrinos, tíos-abuelos, yernos y nueras, entre otros.
Empresas socialmente responsables:
Responden a un conjunto integral de políticas, prácticas y programas que se instrumentan en el proceso de toma de decisiones de la empresa. Implica poner en marcha un sistema de administración con procedimientos, controles, métricas y documentación que le permitan a la empresa operar mediante principios de responsabilidad social, de una manera más planificada. Las empresas cuentan con procedimientos para apoyar a asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales y proyectos comunitarios a fin de apoyar a su desarrollo económico, de salud y educación.
Junta Multisectorial:
La Junta de Coordinación Multisectorial, creada por la Ley 177 del 1 de agosto de 2003 (Ley para el bienestar y la protección integral de la niñez) fue constituida para el desarrollo del Plan Nacional para la Prevención del Maltrato a Menores de Puerto Rico. El Plan tiene como fin promover el trabajo colectivo e integrado para realizar prácticas efectivas en la prevención del maltrato y que así se promuevan estrategias eficaces para afrontar el maltrato a menores.
Política Pública:
Acciones de gobierno que buscan dar respuesta a lasa diversas necesidades o situaciones de la sociedad.
Política Social:
Conjunto de lineamientos, decisiones, acciones y proyecciones definidas desde la sociedad, el Estado, el sector privado y asociaciones civiles, a fin de modificar o transformar el bienestar social.
Proyecto de Ley:
Una proposición para enmendar o derogar una ley vigente o crear una nueva.
SALUD:
Pagador único:
Sistema centralizado utilizado por muchas naciones occidentales, en el que el Gobierno paga por la salud de cada residente como un servicio social básico, sostenido a través del pago de impuestos, aportaciones patronales y/o gubernamentales.
Portador:
Cuando una persona obtiene una tarjeta o plan de salud que puede utilizar en cualquier municipio o estado.
Plan salud presidente Barack Obama:
Plan de Obama para cubrir a Norteamericanos no Asegurados; Obama quiere hacer disponible un nuevo plan nacional de salud para todos los estadounidenses, incluyendo empresas independientes y pequeñas empresas, para adquirir cobertura médica asequible que sea similar al plan disponible para los miembros del Congreso.
Seguro salud grupal:
Es el sistema tradicional en el cual los patronos o las uniones sindicales ofrecen subsidios o seguros privados a sus empleados y a los miembros de su familia.
Servicios de salud pública:
Incluye el Medicare para personas de edad avanzada o incapacitadas, el Medicaid para personas medicoindigentes, el plan de veteranos, entre otros.
Medicina socializada:
Es un sistema de pagador único en el cual el Gobierno tiene y administra facilidades médicas y paga salarios a los médicos por los servicios que prestan.
Reforma de salud de Puerto Rico:
Modelo de servicios de salud adoptado en 1993 para proveer servicios coordinados entre el Gobierno y las aseguradoras para la población medicoindigente del País. El Gobierno contrata y establece un pago mensual a la aseguradora por cada paciente que cualifica para el servicio.
Enfoque integral:
Incluye salud física, mental, espiritual y social de forma no fraccionada.
Necesidades esenciales:
Estas son necesidades básicas, físicas, sociales y emocionales.
Servicio directo:
Servicio del profesional a la persona.
Proveedores:
Se refiere a profesionales, farmacias, hospitales, laboratorios, clínicas y otras facilidades relacionadas a la salud.
Enfoque curativo:
Dirigido a atender el síntoma y/o enfermedad.
Responsabilidad social:
Derecho a la salud y a la responsabilidad del proveedor y el usuario. Es pensar más allá de uno mismo.
Determinantes sociales de la salud:
Aquellas condiciones sociales, económicas, religiosas, culturales, raciales, políticas y de vida que impactan la salud de las personas.
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¿QUÉ ES LA GOBERNANZA? Daniel Itinerarrity
Qué es eso de la Gobernanza Daniel Innerarity (PDF)
Profesor de Filosofía (Universidad de Zaragoza)
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Democracia y justa indignación
En un reciente artículo, Antoni Doménech y Daniel Raventós proponían alternativas viables para ayudar a salir de este caos económico y político, que perjudica a todos, pero especialmente a los más débiles. Hay alternativas a lo que sucede, que pasan por construir democracias auténticas y por dar cuerpo con nuevas fórmulas al Estado Social de Justicia, la gran aportación de Europa. En ello y en el diseño de una gobernanza global nos jugamos el futuro. En lo que hace a la democracia, sería el momento de instaurar una bien entendida democracia deliberativa.
La democracia deliberativa consiste en la participación del pueblo en los asuntos públicos a través de representantes elegidos, a los que pueden exigirse competencia y responsabilidades. Pero exige llevar a cabo al menos cuatro reformas: perfeccionar los mecanismos de representación para que sea auténtica, dar mayor protagonismo a los ciudadanos, tratar de asegurar a todos al menos unos mínimos económicos, sociales y políticos, y propiciar el desarrollo de una ciudadanía activa, dispuesta a asumir con responsabilidad su protagonismo.
Conseguir una mejor representación no es fácil, pero cabría ir proponiendo sugerencias como asegurar la transparencia en la financiación de los partidos para evitar la corrupción; confeccionar listas abiertas, que permiten a los ciudadanos no votar a quienes no desean y quitan fuerza a los aparatos, evitando en cada partido el monopolio del pensamiento único; eliminar los argumentarios, esos nuevos dogmas a los que se acogen militantes y medios de comunicación afines, impidiendo que las gentes piensen por sí mismas; prohibir el mal marketing partidario, que consiste en intentar vender el propio producto desacreditando al competidor, olvidando que el buen marketing convence con la bondad de la propia oferta; penalizar a los partidos que, al acceder al poder, no cumplen con lo prometido ni dan razón de por qué no lo hacen; acabar con la partidización de la vida pública, con la fractura de la sociedad en bandos en cualquiera de los temas que le afectan; propiciar la votación por circunscripciones, favoreciendo el contacto directo con los electores.
Pero la buena representación, con ser esencial, no es el único camino para que los ciudadanos expresen su voluntad. Es necesario multiplicar las instancias de deliberación pública, en comisiones, comités y otros lugares cualificados de la sociedad civil, impulsar las “conferencias de ciudadanos”, y abrir espacios para que las gentes puedan expresar sus puntos de vista. Este es el espacio de la opinión pública -no solo publicada-, indispensable en sociedades pluralistas, que hoy se amplía en el ciberespacio, pero sigue reclamando lugares físicos de encuentro, de debate cara a cara, porque nada sustituye la fuerza de la comunicación interpersonal.
Un paso más consistiría en delimitar, como mínimo, una parte del presupuesto público, y dejarla en manos de los ciudadanos para que decidan en qué debe invertirse, mediante deliberación bien institucionalizada y controlada, aprendiendo de experiencias como las de Porto Alegre, Villa del Rosario, Kerala y una infinidad de lugares. Y someter a referéndum cuestiones vitales para la marcha del país, siempre que hubiera amplios debates sobre los temas en discusión, con la inclusión de conferencias de ciudadanos.
Todo esto tiene sentido asegurando a todos al menos unos mínimos cívicos, económicos y políticos, que es a lo que se compromete el Estado Social de Derecho, y propiciando que exista una ciudadanía activa, consciente de sus derechos y también de sus responsabilidades.
La meta consiste en ir consiguiendo que los destinatarios de las leyes, los ciudadanos, sean también sus autores, a través de la representación auténtica y la participación de los afectados.
Algo así es lo que promete el término “democracia”, que usamos para el mejor sistema de gobierno experimentado hasta la fecha. Pero cuando las promesas no se cumplen, cuando hay un abismo entre las expectativas legítimas y las realizaciones porque el paro es escandaloso, aumenta la pobreza, las hipotecas no se pueden pagar, se deteriora la sanidad pública, crece la corrupción, se destruye la separación de poderes, surge la indignación en muy diversos sectores, y no cabe decir que las gentes se desinteresan de la política: se desinteresan de un modo de funcionar la política al que no le importan sus problemas.
Sin capacidad de indignación -decía Nancy Sherman- podemos no percibir las injusticias. Pero una vez percibidas, con sentido de la justicia, se hace necesario buscar los caminos para acabar con ellas y tal vez la democracia deliberativa sea un buen mecanismo para ello.
Adela Cortina
Catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y directora de la Fundación ÉTNOR
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Democracia a la carta
Cada país la define según su historia y su cultura
Desde su constitución, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha promovido la democracia como un valor a seguir para todos sus miembros a través de elecciones con el voto directo de sus ciudadanos, o lo que se conoce como democracia representativa.
Aun así, reconocen que no existe una sola forma de democracia y que cada país tendrá que adaptarlo a su realidad histórica, cultural y social.
“Las Naciones Unidas no tienen por objetivo exportar o promover ningún modelo particular de democracia nacional o regional. Trabajan en el entendimiento de que el ideal democrático está enraizado en filosofías y tradiciones de todas las partes del mundo”, indica Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, en su mensaje ante la celebración del Día Internacional de la Democracia, que desde 2008 se conmemora cada 15 de septiembre.
En Puerto Rico como en Estados Unidos, se ha adoptado un modelo representativo en el que se celebran elecciones por sufragio universal y voto secreto para elegir a los líderes que estarán a cargo de la toma de decisiones.
Bajo este modelo, se entiende la democracia como un proceso que debe incluir una competencia entre representantes con distintas ideas de cómo se debe hacer política, la participación de los ciudadanos para escoger a esos delegados y la oportunidad de que exista rendición de cuentas, explicó Phillip Escoriaza, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Interamericana.
Sin embargo, el proceso electoral no es lo único que define a una sociedad democrática. Según Escoriaza, es importante que se garanticen las libertades de expresión, reunión, asociación y pariticipación en asuntos públicos. “El voto es el arma más directa y más certera, pero como se usa tan pocas veces existen todas estas otras libertades que son parte de la democracia”, indicó el también abogado civil.
Hay modelos democráticos que permiten que las personas estén más cerca de la toma de decisiones sobre las políticas que les afectan. Estos se conocen también como democracia participativa o directa, según José Rivera, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
“En países como Suiza, las personas son consultadas mediante referendos tanto para cuestiones de gran envergadura y para cuestiones sencillas”, dijo Rivera.
El también profesor de relaciones internacionales explicó que en ese país europeo se celebran consultas cuando los líderes políticos no se ponen de acuerdo sobre un tema particular.
Así es como los suizos han tenido la oportunidad de decidir si quieren formar parte de la Unión Europea o cuánto tiempo debe estar un semáforo en rojo.
En Estados Unidos, estados como Oregón han establecido gobiernos regionales en los que se celebran vistas públicas en las que los ciudadanos cuentan con el triple del tiempo para expresarse que el que tienen los políticos electos.
Estas instancias de democracia participativa radican más en la voluntad del pueblo para hacerse escuchar que en la decisión de los gobiernos. Por eso, Rivera considera que “la democracia participativa depende del ciudadano y de que existan foros en los que el ciudadano pueda expresarse
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Los sueños y las urnas
Una sociedad es democráticamente madura cuando ha asimilado la experiencia de que la política es siempre decepcionante. La política es inseparable de la disposición al compromiso y de la frustración
DANIEL INNERARITY 29/10/2011 (Publicado por: El País)
http://www.elpais.com/articulo/opinion/suenos/urnas/elpepiopi/20111029elpepiopi_12/Tes?print=1
Uno de los eslóganes más coreados por el 15-M asegura que “nuestros sueños no caben en vuestras urnas”. Como toda reivindicación utópica, cuenta con el cómodo prestigio de lo imposible, que nos ahorra la pregunta de si, en ocasiones, nuestros sueños son alucinaciones propias o pesadillas para otros. No voy a discutir el hecho de que el abanico de lo que tenemos para elegir es manifiestamente mejorable; trataré de llamar la atención sobre algo que forma parte de nuestra condición política: que nadie, y menos en política, consigue lo que quiere, lo cual es por cierto una de las grandes conquistas de la democracia.
Una sociedad es democráticamente madura cuando ha asimilado la experiencia de que la política es siempre decepcionante y eso no le impide ser políticamente exigente. La política es inseparable de la disposición al compromiso, que es la capacidad de dar por bueno lo que no satisface completamente las propias aspiraciones. Está incapacitado para la política quien no tiene la capacidad de convivir con ese tipo de frustraciones y de respetar los propios límites. Nos han enseñado que esto es lo que hace de la política algo irresponsable y fraudulento, pero deberíamos acostumbrarnos a considerar que esto es lo que la constituye.
En una sociedad democrática, la política no puede ser un medio para conseguir plenamente unos objetivos diseñados al margen de las circunstancias reales, fuera de la lógica institucional o sin tener en cuenta a los demás, entre ellos a quienes no los comparten. Cualquier sueño político solo es realizable en colaboración con otros que también quieren participar en su definición. Los pactos y las alianzas ponen de manifiesto que necesitamos de otros, que el poder es siempre una realidad compartida. La convivencia democrática proporciona muchas posibilidades, pero impone también no pocas limitaciones. De entrada, los límites que proceden del hecho de reconocer otros poderes de grupos o intereses sociales con tanto derecho como uno para disputar la partida.
Por eso la acción política implica siempre transigir. Quien aborda cualquier problema como una cuestión de principio, quien habla continuamente el lenguaje de los principios, de lo irrenunciable y del combate se condena a la frustración o al autoritarismo. La política fracasa cuando los grupos rivales preconizan objetivos que según ellos no admiten concesiones y se consideran totalmente incompatibles y contradictorios. Todos los fanáticos creen que sus oponentes están fuera del alcance de la persuasión política. Nadie que no sea capaz de entender la plausibilidad de los argumentos de la otra parte podrá pensar, y menos actuar, políticamente.
Uno de los síntomas de la mala calidad de nuestro espacio público es la creciente influencia de grupos y personas que no han entendido esta lógica y practican una insistente despolitización. La fragilidad de las democracias frente a la presión populista se pone de manifiesto en fenómenos como el Tea Party, verdadero bastión de inflexibilidad. No me refiero únicamente al movimiento norteamericano, sino a un fenómeno bastante más extendido en nuestras democracias. Se podría decir sin exageración que todos tenemos nuestro Tea Party. Partidos, iglesias, sindicatos, y medios de comunicación están desbordados por una serie de movimientos que se generan a su alrededor, que tratan de condicionar sus prácticas habituales o cuestionan abiertamente su representatividad.
Todos padecen su particular asedio contra los moderados, es decir, un fuego amigo que establece un marcaje férreo de manera que no se hagan cesiones ni se llegue a compromisos con el enemigo. En este sentido, un Tea Party es un poder fuertemente ideológico pero desestructurado que parasita de otro poder ideológico, oficial pero debilitado, y al que exige la lealtad absoluta a unos objetivos políticos que deben ser conseguidos sin contrapartidas ni compromisos con el adversario, desprestigiando así la figura del pacto o el valor de la transacción. Son los guardianes de las esencias que no combaten tanto a sus enemigos sino que están al acecho de sus semejantes, cumpliendo aquello de que el peor enemigo está siempre entre los nuestros. Pensemos en la proliferación de las exhibiciones de orgullo o el significado político que puede tener la calificación del “sin complejos” que adjetiva actualmente a muchas renovaciones ideológicas.
Entre las características más despolitizadoras de estos movimientos está la ausencia de sentido de responsabilidad, su falta de disposición al acuerdo o la autolimitación inteligente; custodian un núcleo ideológico (la familia, la nación, el Estado de bienestar, el mercado, los valores) que ven continuamente amenazado y sospechan principalmente de los moderados de las propias filas; son especialmente vulnerables al populismo y tienen una gran densidad emocional. Especialmente dispuestos a ejercer estos condicionamientos ideológicos extremos son los “movimientos de un solo tema” (en ambos extremos del espectro ideológico y con asuntos diversos: la naturaleza, la mujer, la nación, el aborto…) a los que, por preocuparle mucho una sola cosa y casi nada todo lo demás, tienden a ver eso tan importante desconectado de sus condiciones de viabilidad, de cualquier calendario de urgencias u horizonte de compatibilidad.
Una cierta debilidad institucional unida a un conjunto de factores sociales y tecnológicos ha desestructurado el espacio de la reivindicación y la protesta, que está tan desregulado como los mercados. En todo esto han jugado un papel decisivo las redes sociales, que han liberado grandes energías de movilización, comunicación e instantaneidad, pero que suelen ser un mundo desestructurado en el que cada uno se junta con quien más se le parece. De ahí que cada vez sean menos redes sociales, en la medida en que la confrontación con el diferente tiende a ser sustituida por la indignación en compañía del similar, una emoción que se alimenta comunicando con quien comparte la misma irritación.
Probablemente esto indica que hemos de pensar nuevamente la política en sociedades bastante desinstitucionalizadas, cuyos conflictos no tienen la función estructurante del viejo conflicto social y donde las demandas ciudadanas no encuentran su cauce en la representación sindical o política. Porque no estamos en una lógica de equilibrio democrático, sino de antipolítica. Lo que hay son autoridades alternativas, que no pretenden equilibrar al poder oficial sino neutralizarlo.
La política ha disciplinado siempre nuestros sueños, los ha concretado en una lógica política y traducido en programas de acción. Por eso, cuando la política es débil nuestras expectativas en relación con el futuro colectivo se disparan y nos hacemos más vulnerables frente a la irracionalidad. ¿Qué hacemos entonces con todo aquello que nos ilusiona conseguir a través de la política? ¿Debemos rendirnos a la comprobación de que, dada la naturaleza decepcionante de la convivencia social, no tiene sentido formularse ideales o luchar por ellos? Más bien se trata de hacer una distinción sin la que no puede haber una convivencia democrática. Lo que cabe en las urnas son nuestras aspiraciones; lo que viene después -si es que no queremos convertir el sueño propio en pesadilla de los demás- es el juego democrático que limita y frustra no pocas veces nuestros deseos, pero que también los enriquece con las aportaciones de otros. Si alguien consiguiera colmar todas sus aspiraciones no compartiría nuestra condición humana y mucho menos nuestra condición política.
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