Somos responsables de participar

enero 24, 2013

Informarse y participar activamente en la deliberación de los asuntos públicos es ejercer una ciudadanía competente.

Convertirse en un ciudadano participativo, que se mueve a las propuestas y soluciones, es una responsabilidad que le corresponde a toda persona que se considera parte de una sociedad. Es, básicamente, dejar de ser un ente desentendido de lo que pasa o que solo se queja y critica, para informarse, reclamar espacios de consensos y dar respuestas a los males que aquejan a la comunidad.

Pero reconocerse como tal no es algo que ocurre espontáneamente. Conlleva tiempo, formación y práctica. “Para poder ejercer una ciudadanía competente hay que estar formado, comenzar por conocer qué es la participación y que tengo derecho de participar en el cogobierno de mi país”, afirmó Neyra Toledo, gerente de programas del proyecto Agenda Ciudadana.

Desde ese foro ciudadano ha visto cómo más organizaciones se unen y dan continuidad a propuestas de transformación en distintos ámbitos sociales, culturales y económicos. Su experiencia le dice que cada vez son más los ciudadanos que reconocen que necesitan formarse para ejercer a cabalidad lo que es su derecho, pero que también es su responsabilidad de procurar una democracia participativa. Toledo lo describe como un salto de una cultura de queja que históricamente se ha concentrado en exigirle al Gobierno que resuelva, a una de propuestas basada en análisis, diálogo y concertación.

Aunque esa transformación cultural es un proceso largo, el cambio en el discurso político reciente que reconoce que el Gobierno no puede actuar y decidir solo, sin el consentimiento del pueblo al que representa, es una señal de la influencia poderosa de la participación ciudadana.

“Lo que buscamos es tener más injerencia en los asuntos públicos y el cogobierno. Al transformar el discurso (político), ya hay un indicio de que hay una necesidad de acercar al Gobierno al pueblo”, señaló Toledo.

Con optimismo cauteloso, Mercedes Cintrón, de Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo, destacó la importancia de que se abran más espacios dónde practicar la participación ciudadana. La escuela, dijo, es un entorno ideal para desarrollar desde la infancia al ciudadano participativo. En el ambiente escolar, toda la comunidad puede practicar competencias ciudadanas y destrezas sociales que faciliten las relaciones interpersonales. Cintrón lamentó que, en general, no es una experiencia que se está dando dentro de la comunidad escolar.

“Hay jóvenes que tienen dificultades para aportar en forma productiva porque no tienen acceso ni modelaje ni práctica de esas destrezas sociales”, apuntó Cintrón. “(Esas) no son competencias que se enseñan en la forma tradicional de una prueba, sino proveyendo a la gente prácticas reales y cotidianas, con diálogos constructivos, solución de conflictos, porque la competencia no se enseña en una forma de pedagogía tradicional”, añadió.

Cintrón apostó al Plan Decenal de Educación propuesto por 46 organizaciones reunidas por Agenda Ciudadana como una vía necesaria para cambiar esa realidad. También será una gran oportunidad para que más ciudadanos y comunidades sean parte de la primera convocatoria nacional que impulsará la transformación del sistema educativo, señaló la sicóloga.

Otras formas de participación deben darse en otro niveles institucionales, como el propio Gobierno y la empresa privada, sugirió Toledo. El fomentar prácticas equitativas, más solidarias, abiertas y menos jerárquicas, contribuye a desarrollar la conciencia y responsabilidad social de todos dentro de la institución, aseguró.

“Se aprende haciendo y dependiendo de las experiencias que uno tiene en la vida, se va formando como ciudadano responsable o irresponsable, pasivo o participativo”, manifestó Toledo.

Para una ciudadanía competente:

- Las competencias ciudadanas son aquellas habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas, conocimientos y actitudes que, articuladas entre sí hacen posible que las personas actúen de manera constructiva en la sociedad democrática.

- Permiten a los ciudadanos contribuir activamente a la convivencia pacífica, participar responsable y constructivamente de los procesos democráticos y comprender la pluralidad como oportunidad y riqueza de la sociedad.

Al ejercerlas, el ciudadano: se informa; desarrolla actitud y orientación ética; y puede deliberar con otros para concertar acciones.

Fuente: CAPEDCOM (Corporación de Apoyo a Programas Educativos y Comunitarios).

Por Ivis Negrón Pérez / ivis.negron@gfrmedia.com
24/01/2013