Un país seguro es el que ofrece calidad de vida a la ciudadanía fundamentada en el respeto a las diferencias, se rige por un Estado de derecho justo, fomenta el acceso a una educación integral, a la justicia, a la economía y a la recreación y en el que todas las personas tienen la oportunidad de desarrollarse cabalmente y participar en la toma de decisiones en igualdad de condiciones. Un país seguro recupera su gobernabilidad a través de procesos participativos e inclusivos que atiendan las necesidades de sus residentes. Un país seguro adopta una política pública de avanzada con oportunidades socioeconómicas para todos los sectores valorando la diversidad. Es un país donde se escucha a todos los sectores y se les toma en consideración en la discusión de los asuntos que les afectan y fomentan la participación de las comunidades en la definición de sus necesidades y solución. (Rendición de Cuentas, 2011)